Ukiyo-E de Hokusai: El Genio Japonés que Inspiró a Van Gogh y Revolucionó el Arte Mundial

La “Gran Ola de Kanagawa”, esa imagen icónica que adorna el reverso de los nuevos billetes de mil yenes, se ha integrado tanto en nuestra vida cotidiana que a veces olvidamos su magnitud. De hecho, se dice que es la obra de arte más famosa del mundo después de la Mona Lisa de Leonardo da Vinci.

Sin embargo, la grandeza de Katsushika Hokusai no reside solo en su destreza técnica, sino en su “pasión anormal por actualizarse a sí mismo hasta el día de su muerte”. Hoy os invito al mundo de Hokusai.

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Renacer Constantemente: La Filosofía del “Desapego” de Hokusai

La Gran Ola de Kanagawa de Katsushika Hokusai

After Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

A lo largo de su vida, Hokusai cambió de nombre artístico más de 30 veces. Normalmente, un nombre que “vende” se protege como una marca, pero para Hokusai, el nombre no era más que un caparazón del “yo pasado”.

Un sorprendente sentido comercial: Vender el nombre a los discípulos

Hokusai cedía los nombres con los que se había hecho famoso a sus discípulos, utilizando los ingresos como fondos para sus actividades, mientras él volvía a empezar como un novato desconocido. Esto demuestra un alma de artesano radical, más interesado en su propia evolución y en “qué pintar a continuación” que en la fama.

“Si te satisfaces con el presente, estás acabado”

Por esta razón, cedió el nombre de “Hokusai”, con el que había ganado gran fama, a un discípulo cuando tenía poco más de 40 años. El nombre “Iitsu”, que adoptó pasados los 60 años, encierra la fuerte determinación de “empezar de nuevo desde uno”.

Evolucionando hasta el último suspiro

A los 75 años, comenzó a usar el nombre “Gakyō Rōjin Manji” (El viejo loco por la pintura Manji). Este nombre refleja una autoconciencia irónica pero orgullosa de ser un anciano obsesionado con el arte.

Hokusai falleció a los 90 años dejando estas palabras: “Si el cielo me hubiera dado diez años más, o incluso cinco, podría haberme convertido en un verdadero pintor”. Esta actitud de no satisfacerse nunca con el presente, hasta el final, es la fuente del poder que trascendió la era Edo y sigue fascinando al mundo.

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¿Arte o Basura? La Curiosa Verdad sobre su Salida al Extranjero

Fuji Rojo de Hokusai

Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

Existe una anécdota legendaria en la historia del arte: los Hokusai Manga y los grabados Ukiyo-e llegaron a Europa utilizados como “material de relleno” o papel de envolver para proteger la cerámica exportada.

El tesoro hallado en una imprenta de París

En 1856, el grabador francés Félix Bracquemond abrió una caja de cerámica japonesa en la imprenta de un amigo. Al desplegar los papeles usados para amortiguar los golpes, descubrió bocetos de humanos, animales y naturaleza dibujados con una viveza nunca vista. Eran fragmentos del Hokusai Manga.

En aquel entonces, los grabados y libros de ilustraciones se producían masivamente en Japón, y los ejemplares viejos o sobrantes se usaban como papel de segunda clase para embalaje. Bracquemond, asombrado por su belleza, los mostró a sus amigos pintores. Este fue el detonante del “Japonismo” que encendería la creatividad de Manet, Degas y Van Gogh.

No solo papel de envolver: La ruta oficial de Siebold

Por supuesto, esa no fue la única vía. Existieron rutas formales, como la del médico alemán Philipp Franz von Siebold, quien reconoció rápidamente el talento de Hokusai, compró sus obras oficialmente y las llevó a Europa.

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El Origen del Japonismo: Una Obsesión de 30.000 Obras

Obra de Hokusai

Sailko, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

Katsushika Hokusai produjo la asombrosa cifra de más de 30.000 obras a lo largo de su vida, abarcando paisajes, personas, animales e incluso seres invisibles como los yokai (monstruos).

Cuando el shogunato Edo pasó del aislamiento a la apertura, las obras de Hokusai cruzaron el mar. Su composición audaz y sus colores vivos destruyeron desde la base los conceptos del arte europeo de la época, dominado por el realismo, dando lugar al movimiento del Japonismo.

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Genio pero Arruinado: La Caótica Vida Personal de Hokusai

Reconstrucción del estudio de Hokusai

Sailko, CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

Hokusai consideraba el dinero únicamente como “una herramienta para seguir pintando”. Con una mentalidad de “no contar, no ahorrar”, ni siquiera comprobaba el contenido de los sobres con sus honorarios.

Se dice que cuando venían a cobrar el arroz o la leña, les lanzaba el sobre tal cual, sin aceptar siquiera el cambio. No gastaba en comida gourmet ni en lujos, y era indiferente a su vestimenta. Invertía todo su capital en comprar pinceles y pigmentos de alta calidad.

La carga de las deudas del nieto

La mayor razón por la que Hokusai siempre andaba escaso de dinero eran las deudas de su nieto. El hijo de su hija, un derrochador, acumuló grandes deudas que Hokusai siguió pagando incluso después de cumplir los 80 años.

93 mudanzas: La leyenda nacida de odiar la limpieza

Hokusai cambió de casa 93 veces, casi tantas como de nombre. La razón: “No tenía ningún interés en nada que no fuera pintar”.

No cocinaba, dejaba los envoltorios de comida tirados y, cuando la habitación llegaba al límite de suciedad y basura, simplemente se mudaba. A pesar de mudarse 93 veces, la mayoría de las veces lo hacía dentro de su barrio natal, Sumida. No era un deseo de viajar, sino una sensación de “casa de usar y tirar”. En los registros de la época, su dirección figuraba como “paradero desconocido”.

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Biografía: De Aprendiz a Maestro

Katsushika Hokusai nació el 31 de octubre de 1760 en lo que hoy es el distrito de Sumida, Tokio. Desde niño trabajó en librerías de alquiler y como aprendiz de grabador, siempre cerca del mundo de la imagen. A los 19 años, se convirtió en discípulo del maestro de Ukiyo-e Katsukawa Shunshō, adoptando el nombre de “Katsukawa Shunrō”.

Independencia y acercamiento a la escuela “Rinpa”

Tras la muerte de su maestro, Hokusai se independizó, rechazando quedarse en una sola escuela. Heredó el nombre de “Tawaraya Sōri”, siguiendo la corriente estética de la escuela Rinpa. Durante esta época, perfeccionó un toque delicado y elegante, demostrando su constante sed de absorber nuevas técnicas.

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Rompiendo Fronteras: La Fusión con el Arte Occidental

Puente Nihonbashi en Edo

Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

Hokusai no se conformó con las técnicas tradicionales japonesas. Aprendió de forma autodidacta técnicas occidentales como la perspectiva y el sombreado, que eran casi prohibidas en aquella época. Sus paisajes de Nihonbashi con estilo occidental llamaron la atención de Siebold, quien se llevó muchas de estas obras a Europa, sembrando la semilla del Japonismo en Francia.

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El Abuelo del Anime: “Hokusai Manga” y el Origen del Cómic

Hokusai Manga

Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

Hokusai dedicó 64 años a completar los 15 volúmenes del Hokusai Manga. Originalmente pensado como un manual de dibujo para sus discípulos, contiene más de 3.000 bocetos de todo lo imaginable: humanos, fantasmas, el movimiento del viento…

Se convirtió en un best-seller en su época. Hoy en día, animadores e ilustradores siguen usándolo como referencia. El “dios del manga”, Osamu Tezuka, afirmó que “las raíces del manga japonés están en Hokusai”.

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El Azul de Prusia y la Cima del Arte: “36 Vistas del Monte Fuji”

A los 70 años, Hokusai alcanzó su cúspide con las Treinta y seis vistas del monte Fuji. Utilizó el recién inventado “Azul de Prusia” (o Bero-Ai) para revolucionar el grabado, estableciendo el “paisaje” como un género mayor dentro del Ukiyo-e, que hasta entonces se centraba en actores y mujeres hermosas.

La Gran Ola de Kanagawa: Matemáticas Ocultas en el Arte

La famosa “Ola” no es solo arte; es ciencia. Estudios recientes han analizado que la curva de la ola sigue una estructura “fractal”. Hokusai dibujó con un solo pincel en la era Edo lo que la ciencia moderna tardaría siglos en explicar.

El Harajuku de Hokusai: Molinos de Agua en el Actual Centro de la Moda

Molino de agua en Onden

Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

Una de las vistas del Fuji, “El molino de agua de Onden”, retrata a campesinos trabajando. Este lugar, “Onden”, corresponde al actual barrio de Harajuku y Omotesando en Shibuya. Es fascinante pensar que la actual meca de la moda juvenil y el lujo mundial fue, bajo la mirada de Hokusai, un tranquilo paisaje rural con molinos de agua.

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Terror y Belleza: El Mundo Sobrenatural de Hokusai

Hokusai Sarayashiki

Katsushika Hokusai, Public domain, via Wikimedia Commons

En su serie Hyaku Monogatari (Cien cuentos de fantasmas), Hokusai fusionó el terror con el diseño. En la famosa obra “Sarayashiki”, el fantasma de Okiku aparece como una serpiente hecha de platos rotos. Este diseño humorístico pero espeluznante sigue influyendo en el cine de terror y el manga actuales.

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La Obra Maestra Final en Obuse: El Fénix que Mira en Todas Direcciones

En sus últimos años (más de 80), Hokusai viajó a Obuse, en la prefectura de Nagano, invitado por un rico comerciante local. Allí, en el templo Gansho-in, pintó su obra cumbre: el “Fénix mirando en ocho direcciones” en el techo de la sala principal.

Este enorme mural de 21 tatamis mantiene sus colores vivos en 2026 gracias al uso de pigmentos de lujo como el cinabrio. La mirada del fénix parece seguirte te pongas donde te pongas.

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Reconocimiento Global: El Único Japonés del Milenio

En 1999, la revista Life eligió a las “100 personas más importantes de los últimos 1000 años”. Hokusai fue el único japonés seleccionado, situándose junto a genios como Edison o Da Vinci.

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O-Ei: La Hija Prodigio y el “Rembrandt de Edo”

Obra de Katsushika O-Ei

Menard Art Museum, Public domain, via Wikimedia Commons

No podemos olvidar a su hija, O-Ei (nombre real: Ei). Fue una pintora excepcional, conocida como la “Rembrandt de Edo” por su dominio de la luz y la sombra. Se cree que muchas obras tardías de Hokusai son en realidad colaboraciones con ella.

En este año 2026, el Museo Memorial de Arte Ota y otras instituciones tienen previstas exposiciones especiales donde se podrá apreciar su obra maestra Yoshiwara Kōshi-saki no Zu, confirmando que la leyenda de padre e hija sigue más viva que nunca.

Perfil del Autor

Hola, soy japonesa porque nací en Japón, pero vivo más tiempo en España que en mi propio país. Mi favorita frase “es que me estoy españolizando…”, con ella puedo llegar tarde sin problema, pero si alguien llega tarde sin falta le digo ¿Pero no sabes que soy japonesa?

Como guía turístico, he tenido el privilegio de acompañar a innumerables viajeros japoneses por todo el mundo. Asimismo, actúo como guía intérprete en Japón, recibiendo a turistas del ámbito hispanohablante.

Paralelamente trabajo como redactor especializado en transmitir el encanto de la gastronomía local y los viajes. He publicado numerosos artículos en revistas y medios especializados. Desde mi “perspectiva de guía” y mi “pasión por el buen comer”, comparto la información más reciente para enriquecer sus experiencias de viaje.

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