Para los japoneses, el cerezo (Sakura) no es una simple flor. Es un símbolo del alma que refleja nuevos encuentros y la melancolía de las despedidas. En esta ocasión, te presentamos los lugares más espectaculares de todo Japón para disfrutar de este fenómeno, empezando por los legendarios “Tres Grandes Cerezos de Japón”, designados Monumentos Naturales Nacionales.
Los Tres Grandes Cerezos Milenarios: Testigos de la Historia
Comenzamos nuestro viaje con los “Tres Grandes Cerezos de Japón” (Nihon Sandai Zakura), venerados desde la antigüedad. Estos árboles no son mera vegetación; son “monumentos a la vida” que han sobrevivido más de mil años viendo pasar la historia del país.
Miharu Takizakura (Fukushima): La cascada rosa que cae del cielo

Stu, CC BY-SA 3.0 <http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/>, via Wikimedia Commons
Situado en la ciudad de Miharu, en la prefectura de Fukushima, el “Miharu Takizakura” es un inmenso cerezo llorón (Benishidarezakura) con más de 1.000 años de edad. Es una variante de la especie Edohigan caracterizada por el color intenso de sus flores. Con 13,5 metros de altura y un tronco de 11,3 metros de circunferencia, recibe su nombre (“Cerezo Cascada”) por la forma en que sus ramas caen hacia los cuatro costados, evocando el fluir del agua de una cascada.
¿Por qué se llama “Miharu” (Tres Primaveras)?
Se dice que el nombre de la localidad, Miharu, proviene del hecho de que tres flores (ciruelo, melocotonero y cerezo) florecen simultáneamente en esta zona. Durante esta época, el pueblo se transforma en un paisaje de ensueño, similar a una utopía floral.
Gastronomía local: El crujiente “Sankaku Abura-age”
El “Sankaku Abura-age” (tofu frito triangular) es la especialidad de Miharu que debes probar. También conocido como “Hoki-age”, se rellena con cebolleta y miso y se asa hasta quedar crujiente. Es el acompañante perfecto para disfrutar bajo los cerezos.
Jindai-zakura (Yamanashi): El cerezo más antiguo de Japón y su leyenda

Leynadmar, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
En el recinto del templo Jisso-ji, en la ciudad de Hokuto (Yamanashi), se alza el “Yamataka Jindai-zakura”, considerado el cerezo más antiguo y uno de los más grandes de Japón. Su edad estimada es de 2.000 años. La leyenda cuenta que fue plantado por el príncipe Yamato Takeru durante sus expediciones al este, lo que le otorga un aura casi mitológica. Pertenece a la especie Edohigan, mide 10,3 metros de altura y su tronco alcanza los 11,8 metros de circunferencia.
El “Cerezo Espacial” que viajó a las estrellas
En el mismo recinto del templo crece el “Cerezo Espacial” (Uchu-zakura). Este árbol nació de una semilla del anciano Jindai-zakura que viajó a la Estación Espacial Internacional, orbitando la Tierra durante 8 meses antes de regresar. Curiosamente, este cerezo crece más rápido de lo normal y presenta pétalos con formas inusuales, un misterio que une la biología milenaria con el cosmos.
Gastronomía local: Soba de aguas puras de Hokuto
Hokuto es famosa por la pureza de sus aguas. En las soberías cercanas, puedes degustar los fideos “Shinshu/Koshu Soba”, elaborados con agua natural de los Alpes del Sur, lo que les da una textura firme y un sabor limpio, ideal tras el paseo.
Usuzumi-zakura (Gifu): Una historia de resurrección y colores cambiantes

Alpsdake, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
En la ciudad de Motosu, Gifu, se encuentra el “Neodani Usuzumi-zakura”. Su nombre proviene de su espectacular metamorfosis cromática: brota en rosa pálido, se vuelve blanco puro en plena floración y adquiere un tono “gris tinta clara” (usuzumi) justo antes de caer. Se dice que fue plantado por el Emperador Keitai hace unos 1.500 años. Es un símbolo de resiliencia, habiendo sobrevivido a numerosas crisis de marchitamiento gracias al cuidado humano.
El legado de la escritora Chiyo Uno
En la era Showa, este árbol estuvo al borde de la muerte. Fue la famosa escritora Chiyo Uno quien, horrorizada por su estado, lideró una apasionada campaña para salvarlo. Gracias a sus esfuerzos, se realizaron tratamientos de regeneración que lo salvaron. Leer su obra “Usuzumi no Sakura” antes de la visita enriquecerá profundamente tu experiencia.
Gastronomía local: El intenso “Tofu Usuzumi”
En los puestos cercanos encontrarás el “Tofu Usuzumi”, elaborado con agua local y soja selecta. Su sabor es dulce y profundo, y su envoltorio, diseñado con los colores del cerezo, lo convierte en un recuerdo perfecto.
Los Tres Grandes Paisajes de Cerezos: Escalas Monumentales
Dejamos atrás los árboles solitarios para adentrarnos en los “Tres Grandes Lugares Famosos de Cerezos” de Japón. Aquí no hablamos de un árbol, sino de miles de ellos creando paisajes abrumadores que tiñen el horizonte de rosa.
Parque Hirosaki (Aomori): La técnica del cultivo de manzanas aplicada al cerezo

Marho, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
Este parque, ubicado en las ruinas del castillo de Hirosaki, alberga unos 2.600 cerezos de 52 variedades. Lo que hace único a este lugar es la aplicación de las técnicas de poda del cultivo de manzanas (Aomori es el mayor productor de Japón). Al podar los cerezos como si fueran manzanos, las ramas crecen más bajas y las flores se agrupan con un volumen inusitado.
La vista más icónica es el “Hana-ikada” (balsa de flores): cuando los pétalos caen, cubren totalmente la superficie de los fosos del castillo, creando una alfombra rosa sobre el agua que se ha vuelto viral en todo el mundo. El reflejo nocturno en el foso oeste es también imperdible.
La verdad sobre el Somei Yoshino más antiguo
Aunque se creía que Hirosaki tenía el Somei Yoshino más antiguo, estudios recientes han dado ese título a un árbol en Fukushima (1878). No obstante, Hirosaki posee más de 400 ejemplares centenarios de esta variedad, una concentración de árboles viejos y sanos que no tiene parangón en el mundo.
Gastronomía local: Tarta de manzana y “Igamenchi”
Siendo la ciudad de la manzana, probar una “Apple Pie” en alguna de sus cafeterías históricas es obligatorio. Para algo salado, prueba el “Igamenchi”, una especie de croqueta hecha con tentáculos de calamar picados y verduras, perfecta para acompañar una cerveza durante el Hanami.
Parque del Castillo de Takato (Nagano): “El mejor cerezo bajo el cielo”

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Conocido como “Tenka Daiichi no Sakura” (El mejor cerezo bajo el cielo), este parque cuenta con unos 1.500 árboles de una variedad endémica única: el “Takato Kohigan-zakura”. Esta especie, un híbrido natural, es más pequeña que el Somei Yoshino pero de un color rosa mucho más intenso. Cuando florecen, toda la colina parece arder en tonos rojizos y rosados.
El origen de los cerezos de Takato
La historia comenzó en la era Meiji, cuando antiguos samuráis del dominio de Takato plantaron cerezos en las ruinas del castillo para devolverle la vida. Estos árboles son muy longevos; muchos superan los 140 años y siguen floreciendo con fuerza.
Gastronomía local: Takato Soba con miso tostado
No puedes irte sin probar el “Takato Soba”. Se come de una forma única establecida en la era Edo: disolviendo “miso tostado” y rábano picante en el caldo. El aroma del miso asado crea un recuerdo olfativo inolvidable.
Monte Yoshino (Nara): Un mar de 30.000 cerezos sagrados

Luka Peternel, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
Hace más de mil años, el fundador del Shugendo (ascetismo de montaña) grabó una deidad en un árbol de cerezo, convirtiéndolo en árbol sagrado. Desde entonces, los fieles han donado plantones como ofrenda, resultando en la asombrosa cifra de 30.000 cerezos cubriendo la montaña. La vista se divide en cuatro zonas (inferior, media, superior e interior), conocidas como “Hitome Senbon” (mil árboles de un vistazo).
¿Por qué dura tanto la floración en Yoshino?
La variedad principal es el “Shiroyamazakura”. A diferencia del omnipresente Somei Yoshino, aquí las hojas rojizas brotan junto con la flor, dando a la montaña una textura de colores compleja y salvaje. Además, debido a la diferencia de altitud, la floración va subiendo desde la base hasta la cima a lo largo de un mes entero, permitiendo disfrutar del espectáculo durante mucho más tiempo.
Gastronomía local: Kaki no Ha Zushi y Kuzumochi
El “Kuzumochi” de Yoshino, hecho con arrurruz de alta calidad, es famoso por su transparencia y textura. Para comer, el “Kaki no Ha Zushi” (sushi de caballa o salmón envuelto en hoja de caqui) es el almuerzo tradicional de los caminantes en esta región.
Joyas Ocultas y Vistas de Postal por todo Japón
La relación entre los japoneses y el sakura se remonta al periodo Yayoi. Originalmente, se creía que en ellos residía el dios de los cereales, y su floración marcaba el inicio de la siembra del arroz. Japón está salpicado de lugares donde esta conexión sagrada y estética perdura.
Parque Goryokaku (Hokkaido): Una estrella rosa en el norte

Goryokaku-Tower, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons
La floración aquí llega a principios de mayo. Desde la Torre Goryokaku, la vista es geométrica y perfecta: una fortaleza en forma de estrella delineada por 1.600 cerezos. Es costumbre en Hokkaido hacer barbacoas de “Genghis Khan” (cordero) bajo los árboles mientras se bebe cerveza.
Gastronomía local: Ramen de sal de Hakodate
Hakodate es la cuna del Shio Ramen (ramen de sal). Un caldo dorado y transparente que reconforta el cuerpo tras el paseo primaveral, que en Hokkaido aún puede ser fresco.
Crucero Jikkokubune en Fushimi (Kioto): Navegando por la historia

Blue Pylos, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons
Fushimi prosperó como puerto fluvial entre Kioto y Osaka. Hoy puedes subirte a los “Jikkokubune”, réplicas de los barcos tradicionales de transporte de sake y arroz, y navegar por canales flanqueados de sauces y cerezos. Cerca del embarcadero se encuentra Teradaya, la posada histórica donde el samurái Sakamoto Ryoma fue atacado.
Gastronomía local: Sake de Fushimi y Manju
Fushimi es uno de los distritos de sake más importantes de Japón gracias a sus aguas subterráneas. Hay muchas bodegas antiguas para visitar. Si no bebes alcohol, prueba el “Sake Manju”, un bollo al vapor con un suave aroma a lías de sake.
Parque Arakurayama Sengen (Yamanashi): La imagen definitiva de Japón

Denis Lintner, CC BY 3.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/3.0>, via Wikimedia Commons
El Monte Fuji, una pagoda de cinco pisos (Pagoda Chureito) y cerezos en flor. Esta tríada conforma una de las postales más famosas del mundo. Con 650 árboles Somei Yoshino, el parque celebra un festival cada primavera. Eso sí, prepárate para subir los 398 escalones de la “Escalera Sakuya-hime” para obtener la recompensa visual.

【Estrategia Anti-Multitudes 2026】
Debido a su popularidad global, las esperas para acceder al mirador pueden ser largas. El mejor consejo es llegar antes del amanecer. Ver el “Fuji Rojo” iluminado por los primeros rayos del sol junto a los cerezos es un privilegio reservado a los madrugadores.
Gastronomía local: Yoshida Udon
El “Yoshida Udon” es famoso por tener los fideos más duros y consistentes de Japón. Se sirven con carne de caballo y repollo en un caldo base de miso y soja. Es un plato rústico y potente que engancha.
Puente Kintai (Yamaguchi): Arquitectura y naturaleza en armonía

Jakub Hałun, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
El puente Kintai es una obra maestra de la ingeniería en madera del periodo Edo, construido sin un solo clavo y formado por cinco arcos elegantes. La combinación de la estructura histórica con los cerezos que bordean el río Nishiki crea una composición pictórica perfecta. Junto con el parque Kikko adyacente, es uno de los 100 mejores lugares de sakura de Japón.
Gastronomía local: Iwakuni Zushi
Conocido como “Sushi del Señor Feudal”, el Iwakuni Zushi es un sushi prensado enorme hecho en capas, con raíz de loto, pescado y huevo. Es colorido, festivo y delicioso.
Túmulos de Saitobaru (Miyazaki): Contraste de rosa y amarillo

ja:User:Sanjo, CC BY-SA 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/4.0>, via Wikimedia Commons
Este sitio arqueológico con más de 300 túmulos funerarios antiguos ofrece una de las vistas más coloridas de primavera. Aquí, 2.000 cerezos florecen simultáneamente con 300.000 flores de colza (nanohana), creando un contraste vibrante entre el rosa pastel y el amarillo intenso que cubre las 8 hectáreas del recinto.
Kitakami Tenshochi (Iwate): El túnel de cerezos y carpas
KimonBerlin, CC BY-SA 2.0 <https://creativecommons.org/licenses/by-sa/2.0>, via Wikimedia Commons
Famoso por su interminable túnel de cerezos a lo largo del río Kitakami. Desde mediados de abril hasta la “Golden Week”, se celebra el festival de sakura, donde cientos de “Koinobori” (banderas con forma de carpa) ondean sobre el río. La imagen de las carpas nadando en el aire junto a los cerezos es una estampa clásica del norte de Japón.
Río Shiroishi “Hitome Senbonzakura” (Miyagi): 8 kilómetros de perfección

くろふね, CC BY 4.0 <https://creativecommons.org/licenses/by/4.0>, via Wikimedia Commons
En la localidad de Ogawara, las orillas del río Shiroishi ofrecen un espectáculo grandioso: una hilera continua de cerezos que se extiende por 8 kilómetros. Con los picos nevados de la cordillera Zao de fondo, los 1.200 árboles (principalmente Somei Yoshino) crean un paisaje alpino y primaveral inolvidable. Es uno de los “100 mejores lugares de Sakura”.


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